Bajo amenaza 

Más allá del título de una película, esto refleja la realidad de una mujer que hizo su trabajo, pero se enfrentó a los poderosos. ¿Cómo puede ser que los periodistas sigan siendo perseguidos? 

En México, en agosto último fueron nueve los periodistas asesinados. Claro, por buscar donde pocos se animan. Por escabullirse en el peligro. Por correr riesgos y por encontrarlos. Argentina no está lejos de aquel panorama.

Prolegómenos: es la definición de lo que alguien de manera cuasi filosófica hace antes de escribir un trabajo grande. Es algo parecido a un prólogo, pero más extenso. Así lo explicó Kitty Sanders, una mujer valiente. Mientras en cada pausa del diálogo tomaba un sorbo de café. En una tarde calurosa en la ciudad de la furia y en plena hora pico, más furiosa que nunca. De fondo se escuchaban unos tangos que son un clásico del bar y los tacos de billar –o “pool”-  en un café tranquilo ubicado entre Corrientes y Callao.
El miedo no es algo que esté en sus planes: “El periodista debe dar luz a los lugares más oscuros”, dijo  y aclaró entre otras cosas que “No es una lucha de clases”. En la clase alta no hay violencia como en los casos dónde hay pobreza: favelas, villas y en los lugares de bajos recursos. 

Ahora, su rostro ya no tiene marcas de los golpes.

Contó sus vivencias y los “no mitos”, sobre este flagelo que no solo tiene como protagonistas a los países del tercer mundo: “Me subieron a un auto, me encerraron en el baúl y perdí la noción de tiempo y espacio. Sabía que estaba en otro país por los carteles que estaban en otro idioma”. No puede disparar contra la Iglesia. Ya que fue en un templo donde encontró “la salvación”, luego de estar siendo perseguida. 

Sentirse ultrajada, vulnerable e inferior, era moneda corriente.  Kitty, vengó todos esos sentimientos pudiendo obtener los documentos de identidad de las mujeres que estaban privadas de su libertad con ella y también plata sucia. Si, la de los poderosos. Se escapó y ayudó para que aquellas mujeres también escapen. Es por eso que la amenazaron en octubre pasado.

Investigó en lo que fue parte de la ex – soviética y en varios paises de Latinoamérica. En Europa, varias mujeres son instigadas por sus propios padres a ejercer la prostitución y la mayoría son inmigrantes. 

En Brasil por hacer escenas de porno con excremento los “productores” pagan entre 10 y 20 dólares. Sí, es poco. Pero a aquellas mujeres les alcanza. Es que, son mujeres mayores de cuarenta años y la mayoría tiene VIH sida y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). No les queda opción. En sus casos, el cuerpo y la “belleza” no las beneficia por más cantidad de makeUp que se pongan. Tampoco las ayuda la salud, explicó Kitty y agregó: “Las escenas constan en pasarse por encima caca líquida, cual diarrea. Poner esa consistencia en tazas y dejar que corra por los cuerpos”. No es una taza de chocolate, es nada más y nada menos que excremento, en simples palabras “mierda”. La excitación sexual con este modo es denominada “coprofilia”.

Es autora de varios libros.

Por otra parte, nunca faltan aquellos que quieren aprovecharse de la situación. Luego de que Sanders pasara por Crónica TV, una organización feminista le ofreció publicar la investigación bajo la condición de que la Rusa Loca – como la llama su profesor de Kingboxing – dijera que “todos los clientes son bastardos”. Se negó, porque a su criterio, eso no es verdad: “La mayoría de los clientes no saben de mi investigación”, concluyó.

Pararse y dar pelea 

Su rostro está como ella quiere. Ya no hay cicatrices, ni marcas en  la piel. Lo peor ya pasó. Ahora, organismos como La Alameda y la Defensoría del Pueblo de la Nación, le brindan su apoyo y protección. De hecho tienen copias de toda la recopilación de datos que Kitty investigó durante esos ocho años.

Defensoría del Pueblo le brinda protección y apoyo

Las tareas de investigación sobre las mafias que ella dice, “van de la mano”, de la red de trata de personas y el narcotráfico, pasando por la corrupción política y la complicidad policial, a Kitty le llevaron alrededor de ocho años. A lo largo de ese tiempo vivió un sinfín de escenas propias del periodismo gonzo, de estar en la piel del otro, que le quedaron en su memoria para siempre. Absolutamente nadie sabía que ella era periodista, ni siquiera los clientes.  Al momento de estar cara a cara con quiénes jamás imaginaron que esa mujer, era periodista. Ni tampoco lo sabían las trabajadoras sexuales.
Kitty Sanders está ultimando detalles de su próximo libro “CARNE” que se cree estará disponible en 2019: “Siempre investigo en varios aspectos. No me gusta simplificar el problema”, asegura con una mirada que denota entereza y además, señala que no tiene miedo “solo bronca” por las amenazas recibidas el último tiempo.

Por: @florr_gonzalezz

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